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FIESTAS DE SAN FELIPE NERI, LA VERA, PARROQUIA DE SAN JOSÉ

Palabras del párroco en el programa de las fiestas de 2012

LOS SANTOS SON DE LA IGLESIA

Estimados feligreses

Después de más una década de veneración, San Felipe Neri y su ermita en el barrio de La Vera de San Juan de la Rambla se han convertido en puntos de referencia para los vecinos y para todo el municipio.

El Santo de la Alegría, junto a San José, San Juan Bautista, San Pedro, Santa Rosalía, Santa Isabel de Hungría, San Pancracio y San Antonio, han entrado casi sin querer a formar parte de la vida cotidiana de nuestro pueblo. Ellos pertenecen a esa “nube de testigos que nos envuelve” (He 12, 1-3) de la que habla el autor a los Hebreos. Son como lugar donde se comprende, se nutre y crece la Iglesia. En ellos se ha desplegado con extraordinaria riqueza y cercanía la acción salvadora de Jesucristo. Son el fruto más precioso del Evangelio. El Concilio Vaticano II enseña que “en la vida de los santos Dios manifiesta al vivo ante los hombres su presencia y su rostro, en ellos El mismo nos habla y nos ofrece un signo de su reino…” (Lumen Gentium VII, 50). Por este motivo el mensaje de los santos es siempre actual y debernos escucharlo y seguir su ejemplo.

Los vecinos de la Vera tienen la suerte de tener como vecino al que se le considera como el más alegre de todos los santos, sacerdote, ingenioso, músico, poeta, extravagante y humorista. Aunque su vida y su apostolado se desarrollaron en la ciudad de Roma –siempre llevaba consigo el libro de las Escrituras y el libro de la Historia de Roma- el ejemplo que nos deja y sus enseñanzas son universales. Los santos no lo son de un determinado lugar ni pertenecen a un pueblo en concreto. Los santos son de la Iglesia y la Iglesia está en todo el mundo.

El apóstol de Roma también es nuestro y nos sigue evangelizando con su vida y sus enseñanzas. Nos invita a convertirnos en fuente de aquel amor que mana del encuentro personal con Jesucristo. Dios nos amó primero y continúa amándonos para que nosotros respondamos con amor. Señal de que permanecemos en el amor es el cumplimiento de los mandamientos. El amor crece a través del amor en el servicio y ejercicio de la caridad. Nos insta además a seguir camino de la fidelidad a Jesús para encontrar la felicidad.

Ante la tarea de la Nueva Evangelización que nos propone la Iglesia y nos exige nuestro tiempo, si queremos ser fieles al espíritu siempre actual de San felipe Neri, estamos llamados dar importancia a la Palabra de Dios, a ser Comunidad familiar alimentada y fortalecida por los Sacramentos y a ser testimonio de auténtica vida cristiana. Nuestra respuesta ante esta tarea debe ser pronta y desde el corazón encendido por el fuego del Espíritu, a ejemplo de San Felipe Neri.

Que tengáis unas felices fiestas y que Dios os bendiga a todos.

Sebastián García Martín
Párroco


Palabras del párroco en el programa de las fiestas de 2011

FIESTAS DE SAN FELIPE NERI 2011

Nos encontramos ya en el año décimo desde que el 22 de Febrero de 2001 el entonces obispo de la Diócesis Don Felipe Fernández García, procediera a la Bendición de nuestra ermita de la Vera construida para dar culto en ella a Santa Isabel de Hungría y San Felipe Neri. También las Fiestas del barrio en honor de San Felipe Neri están de aniversario. Durante estos diez años no hemos faltado a la cita con el Santo de la Alegría. A través de él hemos celebrado a Dios que ha hecho maravillas en el corazón y en el actuar de los hombres. Su mensaje es siempre actual y debernos escucharlo y seguir su ejemplo.

El recién beato Papa Juan Pablo II en el cuarto centenario de su muerte se expresaba de la siguiente manera: “La amable figura del «santo de la alegría» conserva intacta la irresistible atracción que ejercía en cuantos se acercaban a él para aprender a conocer y experimentar las fuentes auténticas de la alegría cristiana. En efecto, cuando recorremos la biografía de san Felipe nos sorprende y fascina el modo alegre y amable con el que sabía educar, acercándose fraternal y pacientemente a todos. Como es sabido, este santo solía recoger sus enseñanzas en breves y amenas máximas: «Estad quietos, si podéis», «escrúpulos y melancolía, fuera de mi casa», «sed humildes y no altaneros», «el hombre que no hace oración es un animal sin palabra»; y, llevándose la mano a la frente, «la santidad consiste en tres dedos de frente». En la ingeniosidad de esos y otros muchos «dichos», se puede apreciar el conocimiento agudo y realista que había ido adquiriendo de la naturaleza humana y de la dinámica de la gracia. En esas enseñanzas rápidas y concisas traducía la experiencia de su larga vida y la sabiduría de un corazón en el que moraba el Espíritu Santo.”

Felipe había recibido de Dios el don de la alegría y de amabilidad. Como era tan simpático en su modo de tratar a la gente, fácilmente se hacía amigo de obreros, de empleados, de vendedores y niños de la calle y empezaba a hablarles del alma, de Dios y de la salvación. Una de sus preguntas más frecuentes era esta: "Amigo ¿y cuándo vamos a empezar a volvernos mejores?".

Es bueno tener a los santos como amigos en nuestro andar diario. Los santos no son solamente imágenes colocadas en las paredes de una iglesia, estáticas y sin vida. Los santos también se mueven y lo hacen a través de nosotros. Sus fiestas nos recuerdan el ejemplo y la coherencia de sus vidas con la fe y nos invitan a imitarlos.

Pues que el buen humor que caracterizó a San Felipe Neri esté presente en todos nosotros en estas Fiestas de 2011.

Sebastián García Martín

Párroco 


Palabras del párroco en el programa de las fiestas de 2010

San Felipe Neri, Sacerdote de Jesucristo

Estimados feligreses

Toda persona que conozca en profundidad un santo, es decir, que se meta dentro de su vida y en su forma de seguir a Jesucristo no puede permanecer indiferente, no puede seguir como antes. Los santos son iconos de Jesús. La celebración anual de San Felipe Neri en la Vera de San Juan de la Rambla nos brinda la oportunidad de ir descubriendo la vida de aquel que llamaban el “Santo de la alegría”. La imagen que veneramos en nuestro templo nos muestra a nuestro patrono revestido con los ornamentos de la misa y con un corazón llameante en la mano. El reformador de la ciudad eterna daba mucha importancia a la celebración de la Eucaristía.

Nuestras fiestas de 2010 coinciden con la culminación en Roma del Año Sacerdotal con motivo del 150 aniversario de la muerte del sacerdote San Juan María Vianney, el Cura de Ars. Hace tiempo leí una reflexión suya sobre el sacerdote. Decía: “El sacerdote es algo tan grande que si se comprendiera a sí mismo habría muerto, no de miedo sino de amor”. Tres siglos antes otro sacerdote, el Apóstol de Roma, Felipe Neri, había pasado por esa experiencia. Cuentan que a menudo tenía que descubrirse el pecho para aliviar un poco el ardor que lo consumía; y rogaba a Dios que mitigase sus consuelos para no morir de gozo. Tan fuertes eran las palpitaciones de su corazón que otros podían oírlas y sentirlas especialmente cuando, como sacerdote, celebraba la Santa Misa , confesaba o predicaba. Había también un resplandor celestial que desde su corazón emanaba calor. Celebraba con gran devoción la misa diaria. Con frecuencia experimentaba el éxtasis durante la misa y se le observó levitando en algunas ocasiones. El papa Benedicto XVI en la Audiencia del 5 de Abril de este mismo año invitaba a los sacerdotes "a celebrar y vivir con intensidad la Eucaristía , que está en el corazón de la tarea de santificar; es Jesús que quiere estar con nosotros, vivir en nosotros, donársenos él mismo, mostrarnos la infinita misericordia y ternura de Dios".

Felipe era consciente de que la eucaristía es fuente inagotable de alegría, momento privilegiado, único, de intimidad con el maestro. Convencido estaba que la Eucaristía es la medida, el hogar, la fuente del ministerio sacerdotal. Para que ella fuera celebrada, vivida, dada, Jesús había invitado a sus discípulos en la última cena, “haced esto en memoria mía”. Cómo pronunciaría las palabras de la consagración en la que su propio yo coincidía con el de Cristo. Los dos, los dos yos, haciendo uno. Felipe era consciente que toda su misión se encontraba ahí y es de ahí desde donde surgía la urgencia de entrar en la misión de Jesús que se entregó para la salvación del mundo.

Por todo ello quisiera que en las fiestas de este año de Felipe Neri viéramos al sacerdote como el que llena el papel de Jesús en los trabajos de la redención; como el que está llamado a reproducir completamente en su propia vida, la vida de Jesús y lleguemos a estimar más su misión de santificar a través de los sacramentos, sobre todo el de la Eucaristía.

Con el Papa en la misma Audiencia citada os digo "sabed dar gracias a Dios por los sacerdotes, y sobre todo sed cercanos a vuestros sacerdotes con la oración y con el apoyo, especialmente en las dificultades, para que sean cada vez más pastores según el corazón de Dios".

Que tengáis felices fiestas y que Dios os bendiga.

Sebastián García Martín
Párroco


Palabras del párroco en el programa de las fiestas de 2009

San Felipe, el santo de la alegría

Estimados feligreses

¿Qué nos dice San Felipe Neri, el santo de la alegría? ¿Cuál era la meta de su vida? ¿Cuál era la razón de su entrega? ¿Por qué amaba tanto? Quisiera este año de 2009 que todos los que nos acercamos a su ermita en nuestro barrio de La Vera reflexionáramos sobre el fundamento de su alegría.

Mirad, Felipe Neri tenía claro que había sido creado para el Cielo y hacia el Cielo orientó toda su vida. Justamente porque tenía claro que estaba destinado al Paraíso, al lugar de la infinita felicidad, llevaba dentro, como el más grande anhelo, el de ser feliz, de vivir el gozo íntimo y la verdadera paz. Las cosas de la tierra nunca pudieron llenar su alma que sólo puede ser nutrida por cosas espirituales, por bienes celestes.

Sería ilusión querer saciar la sed con una sola gota de agua, que apenas encontrada ya se evapora. El hombre sediento, si fuese solamente detrás de gotas, moriría pronto de sed. Cuantas veces, desgraciadamente, nos engañamos buscando saciar la sed del Cielo , del Infinito, de lo Eterno, con gotas, minúsculos fragmentos de alegrías y placeres terrenos, que no logran nunca apagar el alma humana. Ellas se evaporan en el momento mismo en que son consumidas. Entonces, continuamos la demente carrera de los sentidos detrás de las miles de gotitas, que siempre anuncian una felicidad y que siempre se evaporan como la gota. Así el hombre, en vez de beber en la Fuente de agua viva, de dejarse amar por Dios, corre detrás de las gotas, engañándose y encerrándose en un círculo vicioso, como un perro que se muerde continuamente la cola.

Nosotros cristianos no podemos pretender encontrar el Cielo, la verdadera alegría, la paz profunda, la libertad del espíritu... en las cosas de acá abajo. No podemos pensar en la vida eterna como algo que se iniciará solamente después de nuestra muerte. Quien entiende así la vida eterna, es lógico que tratará de vivir en función de las cosas de acá abajo, dejando al más allá las cosas de arriba.

Jesús nos ha prometido claramente que la vida eterna, el Reino de Dio se inicia ya aquí desde el momento de nuestro primer encuentro con Él: "el reino de Dios no llega llamando la atención, y nadie dirá: Aquí está, o allá está. ¡Porque el reino de Dios está en medio a vosotros!" (Lc 17, 21).

Todo lo que es terrenal, recibido de los hombres o del mundo, no es eterno. Solo el buen Dios, que es Eterno, sabe darnos dones eternos, pero para recibirlos es necesario tener una verdadera fe en Él, como la tuvieron los santos, que pudieron proclamar con la vida: "la roca de mi corazón es Dios, es Dios mi suerte para siempre" (Sal 73, 26). Para seguir al Señor se dejaron a sí mismos, dejaron sus pequeños y grandes egoísmos, superando la fascinación de las cosas terrenas por la incomparable fascinación de las cosas del Cielo, bastante superiores a las de la tierra.

San Felipe Neri puso su suerte en las manos de Dios y nunca se arrepintió, habiendo creído que es el Señor que guía todos los eventos, hermosos o feos de la vida, hasta hacerse Él mismo: ¡su suerte para siempre! Buscó primero el reino de Dios y su justicia y todo el resto le fue dado por añadidura, según la promesa del Señor (cfr. Mt 6, 33), que tomó a la letra y que, literalmente, se realizó.

Así fue la fe de San Felipe: se tomó en serio cada palabra de Jesús y gustó de su realización. Se ocupó solamente de amar a Dios y en Dios a toda criatura, su corazón saboreó las cosas del Cielo justamente como prometió Jesús: "quien bebe del agua que yo le daré, no tendrá nunca más sed, es más, el agua que yo le daré se convertirá en una fuente que salta para la vida eterna" (Jn 4, 14).

A cada uno de nosotros se nos presenta cotidianamente la opción: volar hacia el cielo o arrastrarnos por la tierra.

Participemos en las fiestas teniendo en cuenta como si San Felipe viniera del Cielo para mostrarnos donde está nuestra verdadera Patria y para que nosotros nos contagiemos de su alegría.

Sebastián García Martín
Párroco


Palabras del párroco en el programa de las fiestas de 2006

"¡Basta Señor, basta! ¡Que me vas a matar de tanta alegría!"

Estimados feligreses:

Los santos son relicarios donde podemos admirar lo que Dios hace con un alma que se abandona en sus manos, y al mismo tiempo la belleza que el hombre puede conseguir cooperando a la gracia. Pero los santos, como las estrellas, se diferencian en magnitud y claridad. ¿Qué hechos de la vida de San Felipe Neri nos podrían hacer reflexionar este año? ¿Cuál era el origen de su alegría que contagiaba a todos los que le oían

Las fiestas de San Felipe en el Barrio de la Vera , en nuestra parroquia de San José, ya están de nuevo entre nosotros. Más de una vez nos hemos preguntado por qué su imagen tiene un corazón en llamas en su mano. Su fiesta nos da la oportunidad de conocerlo. El Papa Benedicto XVI en su reciente Encíclica “Dios es caridad” nos dice: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona…. En su Evangelio, Juan había expresado este acontecimiento con las siguientes palabras: « Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todos los que creen en él tengan vida eterna » (cf. 3, 16).
Claro tenía el santo el amor de Dios al mundo, pero ¿Cómo podía corresponder a ese amor tan grande de Dios?  Continúa el Papa: “ La fe cristiana, poniendo el amor en el centro, ha asumido lo que era el núcleo de la fe de Israel, dándole al mismo tiempo una nueva profundidad y amplitud. En efecto, el israelita creyente reza cada día con las palabras del Libro del Deuteronomio que, como bien sabe, compendian el núcleo de su existencia: « Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es solamente uno. Amarás al Señor con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas » (6, 4-5)”.

Pues bien lo que más pedía Felipe al cielo era que se le concediera un gran amor hacia Dios. Y la vigilia de la fiesta de Pentecostés, estando aquella noche rezando con gran fe, pidiendo a Dios el poder amarlo con todo su corazón, éste se creció y se le saltaron dos costillas. Felipe entusiasmado y casi muerto de la emoción exclamaba: "¡Basta Señor, basta! ¡Que me vas a matar de tanta alegría!" . En adelante nuestro santo experimentaba tan grandes accesos de amor a Dios que todo su cuerpo de estremecía, y en pleno invierno tenía que abrir su camisa y descubrirse el pecho para mitigar un poco el fuego de amor que sentía hacia Nuestro Señor. Cuando lo fueron a enterrar notaron que tenía dos costillas saltadas y que estas se habían arqueado para darle puesto a su corazón que se había ensanchado notablemente.

Que todos los que celebramos las fiestas de 2006 a ejemplos de San Felipe podamos responder al amor de Dios con nuestro amor hacia Él y hacia los demás.

El Párroco
Sebastián García Martín


Palabras del párroco en el programa de las fiestas de 2005

Estimados feligreses:

La Iglesia, al venerar a los Santos, nos ofrece el ejemplo de sus vidas como estímulo para caminar sin desmayo hasta la gloria. Este año de 2005 la fiesta de San Felipe Neri cae en el marco del Año de la Eucaristía dándonos pie para destacar el aspecto eucarístico del Santo.

Cuentan de su vida que San Felipe Neri amaba tanto la Eucaristía, que aún cuando estuvo gravemente enfermo recibía la Sagrada Comunión a diario, y si no le traían a Jesús muy temprano en la mañana, se trastornaba mucho y no encontraba reposo de ningún modo. "Mi deseo de recibir a Jesús es tanto – exclamaba - que no puedo encontrar paz mientras espero." Introdujo en Italia la devoción de las cuarenta horas (adoración eucarística) .

Para ayudar en el crecimiento espiritual, organizaba conversaciones espirituales en las que se oraba y se leían las vidas de los santos y misioneros y terminaban con una visita al Santísimo Sacramento en alguna iglesia o con la asistencia a las vísperas.

Podemos afirmar que San Felipe Neri vivió para y por la Eucaristía. Y es que recibir a Jesucristo en la comunión da como fruto principal la unión íntima con El, de modo que se cumple la promesa del Señor: “Quien come mi carne y bebe mi sangre, habita en mí y yo en él”. La vida en Cristo encuentra su fundamento en el banquete eucarístico, porque lo que el alimento material produce en nuestra vida corporal, la comunión lo realiza en nuestra vida espiritual. Ella conserva, acrecienta y renueva la vida de la gracia recibida en el Bautismo. Fortalece nuestros pasos en el peregrinar de la vida y en el seguimiento de Jesús. Estimuló la vocación de nuestro santo, haciendo posible la experiencia que tuvo San Pablo: “Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí”.

Que el fruto de estas fiestas sea un amor profundo a la Eucaristía y a la comunión del Cuerpo de Cristo porque los que lo reciben se unen más estrechamente a Cristo y entre sí. La comunión renueva, fortifica y profundiza la incorporación a la Iglesia realizada ya por el Bautismo. La Eucaristía essigno de unidad y vínculo de caridad, es el sacramento que de una manera privilegiada construye a la Iglesia que es signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano.

Párroco

Sebastián García Martín

 

 

La celebración de San Felipe en el barrio de La Vera de San Juan de la Rambla tiene origen en la voluntad de doña Juana Álvarez Reyes que donó el solar para ermita y plaza.
Quiso dedicar la ermita a San Felipe Neri y a Santa Isabel de Hungría por llamarse sus difuntos padres Felipe e Isabel.
El obispo de la diócesis Don Felipe Fernández García bendijo el templo el 22 de Febrero de 2001.

Fiesta 2012: 3 de junio

Misa: .................. 8 de la tarde
Procesión: ........... 9 de la tarde

 

© Parroquias: El Dulce Nombre de Jesús. La Guancha y San José. San Juan de la Rambla. Tenerife (Canarias). 2003